El tai ji y el qi gong enseñan a respirar bien al adoptar la postura adecuada.
Se aprende a utilizar los pulmones y el diafragma y a respirar profundamente, desde el abdomen.
La respiración superficial se transforma en una respiración profunda y sosegada, por lo que aumenta el oxígeno inhalado. El cuerpo recupera el equilibrio entre la inhalación y la exhalación, armonizándose la respiración insuficiente o irregular.
Adoptar una postura correcta ayuda fundamentalmente a expandir la parte superior del cuerpo, dejando suficiente espacio a los órganos para que funcionen de forma óptima.
El estrés no es bueno para nadie, pero los asmáticos tienen particulares problemas para soportarlo. La respiración es el primer aspecto que se ve afectado por el estrés. La respiración profunda desde el abdomen, así como la actividad mejorada de los pulmones proporcionan mayor tranquilidad física y mental, lo que reduce la angustia y reduce la intensidad de los ataques de asma.