El tai ji y el qi gong presentan dos beneficios en los casos de osteoporosis:

en primer lugar, el ejercicio disminuye las caídas (el mayor riesgo para la fractura ósea) y, en segundo lugar, mediante el ejercicio aumenta la capacidad para soportar el peso del propio cuerpo, lo que contribuye a la absorción de calcio por parte de los huesos.
Diversos estudios realizados en Estados Unidos han demostrado que la práctica de estas técnicas durante un periodo de 13 semanas reducen en un 30% las caídas. El tai chi entrena el sentido del equilibrio (cambio del peso del cuerpo de un costado a otro y mantenimiento del equilibrio sobre una pierna). De la misma forma, el tai ji y el qi gong están muy indicados como prevención de la osteoporosis. Asimismo, tienen efectos positivos los ejercicios que se realizan con las piernas flexionadas y aquéllos en los que se carga el peso del cuerpo en un costado.